Por: Juan Dionicio Tavárez
La misión del networker es crear
una estructura de distribución de un producto o servicio de consumo masivo.
Esta estructura está hecha de personas y estas personas son, en su gran mayoría
consumidoras. Incluyendo o a otros networkers y a aquellos que deciden vender.
Cuando se pierde de vista esta
misión, podemos andar perdidos en la presentación del negocio tratando de
explicar o convencer a los demás innecesariamente aquellas cosas que no
entienden y nunca entenderán.
Bien, ¿cómo
construir esta estructura entonces?
En primer
lugar debemos desarrollar la habilidad de entablar una relación no comercial
con las personas. Valorarlas por lo que son y no por lo que pueden representar
para nuestro negocio. Animarlas a que nos cuenten de sus vidas, profesiones,
familias y proyectos.
Es una
conversación simple y breve que debe pasar por el momento en que la persona de
indicios de estar interesada en saber sobre nuestra historia. En cuando tendremos
la oportunidad de hablar sobre los mismos temas porque también somos humanos
con vidas, profesiones, familias y proyectos.
En el mejor de
los casos encontraremos un tema que a ambos nos dará gusto compartir y es el
que desarrollaremos hasta que ambos sintamos estar satisfechos. A
esto se llama “establecer la relación”.
Mi experiencia
me ha demostrado que, cuando se logra establecer esta relación, las personas
están mucho más abiertas a escuchar nuestras ideas y propuestas. En muchos
casos ellas son las que han iniciado la siguiente conversación sobre el tema
del que se supone que les quiero hablar: “negocios”.
Este tema
puede tratarse desde tres ángulos como dije anteriormente:
1.-Dependiendo el
producto o servicio que brinde nuestra compañía, y las necesidades que hayamos
podido identificar en nuestro interlocutor, podremos hablar sobre los
beneficios de éste.
2.-En caso de que
la persona se dedique a alguna actividad comercial de venta tradicional,
podemos tratar el tema de los beneficios que nuestra compañía ofrece a quienes
distribuyen sus productos de manera directa.
3.-Y,
definitivamente, si la persona muestra interés en lo que hacemos en networking,
le explicamos también esta forma indirecta de comercialización. En cualquiera
de los tres momentos surgirán preguntas, dudas, miedos o excusas.
Poco a poco
debemos ir desarrollando la habilidad de evitar dar explicaciones prolongadas
que sobrecarguen a la persona de información que no necesita. El control de la
conversación es nuestro, y aunque debemos dejar a la personas planear sus ideas
libre y abiertamente, debemos siempre recuperar el control y llevar la
conversación a suplir la necesidad que hemos identificado.
Si la compañía
en la que desarrollamos nuestro negocio es auténticamente de network marketing,
tendrá un servicio o producto que todos necesitan y este no será el dinero.
Esto nos asegura que en casi la totalidad de los casos la persona estará
interesada en consumir el producto.
Es por esta
razón que podemos ofrecer a dicha persona adquirir su código de consumo y de
esta manera ella podrá personalmente adquirir aquello que le interesa. En este momento hemos vendido algo más poderoso que un producto: la posibilidad de un consumidor fiel por el que recibiremos ingresos de por vida.
Continuará..

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