lunes, 24 de febrero de 2014

Fortalece tu corazón


Por Juan Dionicio Tavárez

Al nacer todos estamos desorientados, somos frágiles y vulnerables. Todos a nuestro alrededor saben esto e intentan protegernos pero nuestra protectora incondicional es nuestra madre. Ella nos ama inmensamente y lo da todo por nosotros.

Pero, instintivamente sabe que debe fortalecer su corazón para educar nuestra voluntad dándonos lo que necesitamos por encima de lo que deseamos. Sabe que va a costar mucho llanto pero, que no hay otro camino.

El mundo de los proyectos y los negocios se parece a la maternidad, permanentemente parimos ideas y proyectos que queremos llevar adelante y, como son nuestros hijos, sabemos el dolor de parirlos.

Por esta razón intentamos protegerlos y hacerlos crecer. En este camino hacia la realización sólo un corazón fuerte como el de una madre puede enfocarse en el premio final en lugar de las limitaciones del camino.

Imaginemos por un momento qué pasaría si la madre no hace su papel desde el nacimiento de sus hijos hasta su realización. ¿No le reclamarían ellos al final esta carencia de autoridad y guía. No la culparían acaso de sus fracasos?

Esta es razón suficiente para fortalecer el corazón y enfocarse en el propósito. Empresario, tu misión es tan importante como la de una madre. Serás responsable del futuro de cientos, miles y quizás millones de personas.

Lo que inició como un deseo de incrementar tus ingresos se ha convertido en un mega proyecto de contribución social, en una causa épica. Ya no te debes sólo a ti sino también a los tuyos. Es por esto que debe ser fuerte tu corazón.

Aclarar la visión para los demás, superar los obstáculos, enfrentar tus miedos, crecer emocional, espiritual y profesionalmente, todo esto requiere un corazón fuerte y valiente. Sólo hay un camino y está delante de ti.

Al fortalecer tu corazón evitas las distracciones, superas las críticas destructivas, proteges la visión y al final logras todas tus metas. También sirves de inspiración y motivación para que otros también lo puedan lograr.

Ya basta de quejarse, basta de debilidad, basta de justificaciones. Sana las heridas del pasado y alimenta la esperanza. Arriésgate a pasar la prueba de fuego del camino y permite que esta moldee tu carácter.

El resultado final será un ser humano procesado, transformado e inspirador. Así podrás dar tu cuota de contribución social y podrás dejar un legado a los tuyos y un futuro mejor para las futuras generaciones.

No lo postergues más, fortalece tu corazón.

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