Por Juan Dionicio Tavárez
Al nacer todos estamos
desorientados, somos frágiles y vulnerables. Todos a nuestro alrededor saben
esto e intentan protegernos pero nuestra protectora incondicional es nuestra
madre. Ella nos ama inmensamente y lo da todo por nosotros.
Pero, instintivamente sabe que
debe fortalecer su corazón para educar nuestra voluntad dándonos lo que
necesitamos por encima de lo que deseamos. Sabe que va a costar mucho llanto
pero, que no hay otro camino.
El mundo de los proyectos y los
negocios se parece a la maternidad, permanentemente parimos ideas y proyectos
que queremos llevar adelante y, como son nuestros hijos, sabemos el dolor de
parirlos.
Por esta razón intentamos
protegerlos y hacerlos crecer. En este camino hacia la realización sólo un
corazón fuerte como el de una madre puede enfocarse en el premio final en lugar
de las limitaciones del camino.
Imaginemos por un momento qué
pasaría si la madre no hace su papel desde el nacimiento de sus hijos hasta su
realización. ¿No le reclamarían ellos al final esta carencia de autoridad y
guía. No la culparían acaso de sus fracasos?
Esta es razón suficiente para
fortalecer el corazón y enfocarse en el propósito. Empresario, tu misión es tan
importante como la de una madre. Serás responsable del futuro de cientos, miles
y quizás millones de personas.
Lo que inició como un deseo de
incrementar tus ingresos se ha convertido en un mega proyecto de contribución
social, en una causa épica. Ya no te debes sólo a ti sino también a los tuyos.
Es por esto que debe ser fuerte tu corazón.
Aclarar la visión para los demás,
superar los obstáculos, enfrentar tus miedos, crecer emocional, espiritual y
profesionalmente, todo esto requiere un corazón fuerte y valiente. Sólo hay un
camino y está delante de ti.
Al fortalecer tu corazón evitas
las distracciones, superas las críticas destructivas, proteges la visión y al
final logras todas tus metas. También sirves de inspiración y motivación para
que otros también lo puedan lograr.
Ya basta de quejarse, basta de
debilidad, basta de justificaciones. Sana las heridas del pasado y alimenta la
esperanza. Arriésgate a pasar la prueba de fuego del camino y permite que esta
moldee tu carácter.
El resultado final será un ser
humano procesado, transformado e inspirador. Así podrás dar tu cuota de
contribución social y podrás dejar un legado a los tuyos y un futuro mejor para
las futuras generaciones.
No lo postergues más, fortalece
tu corazón.

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