lunes, 20 de enero de 2014

El arte de prospectar en network marketing

Por: Juan Dionicio Tavarez

A pesar de que este es un término generalizado en el argot de los networkers, en el diccionario no aparece su definición como se usa en esta industria.

Aún así, todos sabemos que al usar esta palabra nos referimos a una persona susceptible de conocer y aprovechar nuestro negocio. Por lo tanto, a la acción de iniciar el contacto para presentarlo a esta persona, le llamamos prospectar.

Sea o no correcto llamarlo de esta forma, prospectar es un arte más que una técnica pues como cada persona es diferente, nunca se obtiene exactamente el mismo resultado. Aún si tratáramos de hacerlo con la misma persona en dos momentos diferentes, tendríamos resultados también diferentes.

Igual que en el arte, por ejemplo en la pintura, necesitamos técnicas y herramientas porque ser artista no es sólo un don, es también una profesión que se desarrolla y se perfecciona con el tiempo.
Cuáles son esas herramientas:

1.-Nuestra habilidad para abordar a las personas. Aún las personas más extrovertidas podemos tener problemas al abordar a las personas. Muchas veces, con el deseo de que las personas acepten nuestra propuesta, las abordamos directamente con preguntas como: “le gustaría conocer un negocio…”

Las personas deben ser siempre abordadas desde sus intereses, desde sus actividades cotidianas y nosotros debemos mostrar interés genuino en aquello que vamos a abordar, tener la paciencia suficiente para no hablar antes de tiempo y prestar mucha atención hasta escuchar la palabra clave.

La palabra clave es una señal de que la persona está interesada en nosotros y que le gustaría saber dónde vivimos, que nos gusta, qué hacemos, etc. Pero esta palabra mágica difícilmente surge si no mostramos interés genuino en estos mismos aspectos de la otra persona.

De hecho muchas veces es necesario un segundo o un tercer encuentro para esto.

2.-Nuestras credenciales. Siempre debemos tener a mano una manera de establecer contactos posteriores con las personas (tarjeta de presentación por ejemplo) y solicitar cortésmente lo mismo de parte del candidato.

De esta manera podremos seguir despertando el interés en esta persona con el tiempo.

3.-Nuestra memoria. Debemos ejercitar la memoria para recordar nombres, ocupaciones, lugares, gustos. Esto fortalecerá nuestra relación con el prospecto y se sentirá muy alagado cuando tengamos un segundo contacto y recordemos la mayor cantidad de detalles posibles sobre nuestro encuentro anterior.

Es buena idea cargar siempre con una libreta de apuntes en donde podamos colectar la mayor cantidad de información sobre esta persona luego de terminada la conversación.

4.-Nuestra presentación del negocio. Debemos conocer con el mayor detalle posible la presentación de nuestro negocio. Esto nos permitirá resaltar los puntos de mayor interés para cada prospecto, acortarla o alargarla según sea el caso.

Debemos ser flexibles con el tiempo y la atención del prospecto. Tomar en cuenta que es él quien nos da el permiso y no tenemos derecho a violarlo. En el caso extremo nos dirá que no le interesa, si es así, respetaremos su libertad y procuraremos mantener la relación al nivel que él o ella nos lo permita.


Es así como vamos armando la obra de arte, el libro, el cuadro, la canción de cada nuevo encuentro convirtiéndolo en una obra de arte de la que más adelante nos podemos sentir orgullosos.

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