Por: Juan Dionicio Tavarez
Nuestro estado emocional es
determinante no sólo para nuestro negocio en redes de mercadeo sino para todas
las actividades comerciales y no comerciales. Esto debido a que éstas tienen el
poder de gobernar nuestro nivel y calidad de acción.
Obviamente, en las actividades en
las que se involucra más gente, como es el caso del network marketing, es mucho
más determinante el dominio que podamos tener de nuestro estado de ánimo y cómo
lo proyectamos hacia los demás.
Es por esto que es tan común en
la industria de redes de mercadeo mantener los niveles de motivación colectiva
lo más alto posible. Los eventos del negocio se parecen más a una reunión de
fanáticos religiosos que a un grupo de empresarios.
Pero es casi imposible desarrollar
un proyecto tan ambicioso sin inyectar permanentemente estas dosis emocionales
que nos mantienen enfocados en la meta y nos permiten saltar todos los
obstáculos.
El objetivo de una empresa de
redes de mercadeo es crear una estructura de consumidores y distribuidores de
un producto de muy buena calidad y que esto se pueda mantener a través del
tiempo. Pero el primer producto que se vende en esta industria es la emoción
proyectada por las personas que la promueven.
Todos queremos algo que vemos en
los ojos y en la sonrisa de la persona que nos habló alguna vez del negocio.
También pasa lo contrario, no queremos saber de ese negocio porque no nos gustó
lo que vimos en los ojos o en la sonrisa de esa persona.
Ahora, ¿de dónde vienen las
emociones?
Estoy seguro de que no es una
representación teatral, la gente sufre una transformación interior en esta
industria y yo diría que inicia en día en que comenzamos a creer en nosotros
mismos, luego comenzamos a creer y a amar a los demás y por último creemos y
amamos lo que hacemos.
Es esta triple conexión la que
nos da tranquilidad, paz, alegría. Esta conexión nos permite servir, ayudar,
dar sin esperar. Y estos comportamientos, este cambio que experimentamos sin proponérnoslo
prácticamente, queramos o no, es percibido por nuestros semejantes y les da la
seguridad que necesitan para unirse a nuestras organizaciones y pasar por el
mismo proceso que nosotros hemos pasado.
Es por esto que es tan importante
aprender a tomar control de nuestras emociones y todavía más importante evitar
que nos lleven a actitudes y comportamientos que afecten de manera negativa
nuestra nueva empresa.
¿Cómo podemos lograrlo?
1.-Conociéndonos a nosotros mismos.
Observándonos con humildad en cada momento. Aceptando cuando nos equivocamos.
2.-Aceptando a los demás como
son. Cada cual hace estos negocios por propósitos muy particulares. Hay que
aceptar la diversidad como parte esencial del logro de los objetivos.
3.-Trazándonos metas. La mayor
cantidad posible, las metas nos ayudan a entrenar el equipo que conforman
nuestro corazón y nuestro cerebro, pues lograrlas es prácticamente un ejercicio
cerebral, pero el logro es en sí un estímulo emocional.
Dada la importancia de este tema,
lo seguiré abordando en otros artículos desde todos los ángulos posibles pues
al transmitir lo que voy aprendiendo, mido mi progreso y aprendo yo también.

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