miércoles, 12 de febrero de 2014

Ingresos pasivos residuales Vs. Ingresos lineales

Casi todo adulto  ha experimentado la paga por labor. Es para lo que somos entrenados, para intercambiar nuestro tiempo por dinero. Todos los días nos despertamos a vender el activo más valioso que poseemos muchas veces a un precio ridículo y bajo condiciones impensables.            

A pesar de esto, desde que tengo consciencia, hay un grupo de seres humanos excepcionales que buscan algo más. Adquieren bienes a un precio de oportunidad para luego venderlo a precio de mercado e inclusive más alto.

Otros van más allá y adquieren o conciben activos que les generen ingresos recurrentes a través del tiempo. Tal es el caso de quien construye un edificio de apartamentos para fines de alquiler o quien escribe un libro, sólo hace el trabajo una vez y este le genera ingresos por un largo tiempo y muchas veces, si está magistralmente hecho, para toda la vida.

Estos son los llamados ingresos pasivos, son mi obsesión hace más de diez años. He probado diferentes fórmulas recomendadas por amigos, autores y empresarios para crear estos activos y generar al menos una renta que cubra mis gastos fijos.

Ahora bien, para crear ciertos activos, hay que invertir muchas veces cantidades astronómicas de tiempo y sobre todo dinero. Tiempo y dinero que no tenemos siempre y que nos paraliza en el análisis de cómo lograrlo.

El santo grial de las inversiones consiste en crear al menor costo un activo que me retorne en el menor tiempo la mayor rentabilidad. Indiscutiblemente, en el siglo 21, esto se puede lograr a través de la comercialización en redes.

Poco de mucho es mejor que mucho de poco.

El concepto de cobrar pequeñas cantidades de un gran volumen generado por un gran grupo de personas interconectadas por la recomendación directa (boca a boca) es sumamente poderoso y una fuente casi inagotable de ingresos recurrentes.

Otra gran ventaja es el crecimiento geométrico que pueden experimentar los ingresos en este modelo de inversión. Cada persona que decide afiliarse, abre para el patrocinador un número indeterminado de nuevas personas a quienes recomendar. !Y estas personas conocen a otras personas!

Trabajando de la manera correcta se puede echar a andar una maquinaria de recomendación que, literalmente, es difícil detener. Cada individuo es motivado por sus propios resultados y se encarga, por su cuenta, de transferir su experiencia a su propio círculo de influencia.

La tecnología de nuestros tiempos nos permite llegar con mayor rapidez y eficacia a mercados internacionales en los que nuestras recomendaciones llegan por boca de otros y esto hace el negocio de redes una empresa aún más lucrativa para quienes se arriesgan.

Pero ¿de qué riesgos estamos hablando? ¿qué es lo máximo que puedes perder? Como mencioné anteriormente, la inversión es tan baja que resulta muy sencillo retirarse a destiempo y que no sea tan doloroso como en los negocios tradicionales.


Yo le recomiendo, no se retire, mantenga al menos un consumo mínimo y haga al menos una recomendación cada vez que pueda. Le aseguro que no sabe cuándo encontrará quien desarrolle una empresa multimillonaria de la que usted definitivamente será socio y co-beneficiario.

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