Casi todo adulto ha experimentado la paga por labor. Es para lo
que somos entrenados, para intercambiar nuestro tiempo por dinero. Todos los
días nos despertamos a vender el activo más valioso que poseemos muchas veces a
un precio ridículo y bajo condiciones impensables.
A pesar de esto, desde que tengo
consciencia, hay un grupo de seres humanos excepcionales que buscan algo más.
Adquieren bienes a un precio de oportunidad para luego venderlo a precio de
mercado e inclusive más alto.
Otros van más allá y adquieren o
conciben activos que les generen ingresos recurrentes a través del tiempo. Tal
es el caso de quien construye un edificio de apartamentos para fines de
alquiler o quien escribe un libro, sólo hace el trabajo una vez y este le
genera ingresos por un largo tiempo y muchas veces, si está magistralmente
hecho, para toda la vida.
Estos son los llamados ingresos
pasivos, son mi obsesión hace más de diez años. He probado diferentes fórmulas
recomendadas por amigos, autores y empresarios para crear estos activos y
generar al menos una renta que cubra mis gastos fijos.
Ahora bien, para crear ciertos
activos, hay que invertir muchas veces cantidades astronómicas de tiempo y
sobre todo dinero. Tiempo y dinero que no tenemos siempre y que nos paraliza en
el análisis de cómo lograrlo.
El santo grial de las inversiones
consiste en crear al menor costo un activo que me retorne en el menor tiempo la
mayor rentabilidad. Indiscutiblemente, en el siglo 21, esto se puede lograr a
través de la comercialización en redes.
Poco de mucho es mejor que mucho de poco.
El concepto de cobrar pequeñas
cantidades de un gran volumen generado por un gran grupo de personas
interconectadas por la recomendación directa (boca a boca) es sumamente
poderoso y una fuente casi inagotable de ingresos recurrentes.
Otra gran ventaja es el
crecimiento geométrico que pueden experimentar los ingresos en este modelo de
inversión. Cada persona que decide afiliarse, abre para el patrocinador un
número indeterminado de nuevas personas a quienes recomendar. !Y estas personas
conocen a otras personas!
Trabajando de la manera correcta
se puede echar a andar una maquinaria de recomendación que, literalmente, es difícil
detener. Cada individuo es motivado por sus propios resultados y se encarga,
por su cuenta, de transferir su experiencia a su propio círculo de influencia.
La tecnología de nuestros tiempos
nos permite llegar con mayor rapidez y eficacia a mercados internacionales en los
que nuestras recomendaciones llegan por boca de otros y esto hace el negocio de
redes una empresa aún más lucrativa para quienes se arriesgan.
Pero ¿de qué riesgos estamos
hablando? ¿qué es lo máximo que puedes perder? Como mencioné anteriormente, la
inversión es tan baja que resulta muy sencillo retirarse a destiempo y que no
sea tan doloroso como en los negocios tradicionales.
Yo le recomiendo, no se retire,
mantenga al menos un consumo mínimo y haga al menos una recomendación cada vez
que pueda. Le aseguro que no sabe cuándo encontrará quien desarrolle una
empresa multimillonaria de la que usted definitivamente será socio y
co-beneficiario.

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