Si todavía no lo has descubierto,
si lo que haces no está alineado con él, sigue buscando. Ya lo encontrarás
cuando estés listo.
Mucha gente muere sin saber cuál
era el propósito de su existencia. Y ¿cómo es que sé esto? Lo sé por la manera
en que les veo pasar por la vida: infelices, sin haber aportado nada,
desdichados, pobres y solos.
Cada uno de nosotros tiene un
propósito al venir a este mundo y es nuestra tarea descubrirlo y llevarlo a cabo.
Es entonces cuando encontramos el secreto de la felicidad y la realización
plena.
El propósito es como un faro, una
luz que nos guía en el camino y alimenta nuestra fe. Nos confirma cuando vamos
bien y nos rectifica cuando vamos mal. Nos impulsa a seguir a pesar de la
adversidad, nos da paz y tranquilidad.
¿Cómo encontrar mi propósito?
Encontrar nuestro propósito es
como la búsqueda de un tesoro escondido, se necesita un mapa que nos guíe. El
camino descrito en ese mapa tiene su inicio en nuestra vocación. Eso que
hacemos de manera natural y que nos hace sentir plenos.
A veces renunciamos a nuestra
vocación por nuestra profesión. Aquello que estudiamos para hacer dinero y
conseguir un estilo de vida. Recuerdo uno de mis jefes que decía: soy un
guitarrista frustrado. Esa vez vi con tristeza a alguien que abandonó su
vocación.
Lo interesante de la vocación es
que, aunque no estemos desarrollándola, siempre sale a flote en todo lo que
hacemos. Uno de mis colaboradores más cercanos, cuando se siente incómodo,
comienza a pintar, pero nunca ha desarrollado esta habilidad natural.
Entonces el primer paso es
identificar con mucha precisión aquellos a lo que hemos recurrido
reiterativamente a lo largo de nuestra vida. Entonces podremos pasar a la
próxima pista en el mapa: El sueño.
El sueño es aquello que, al
pensarlo nos hace palpitar el corazón y que es la suma de todas las pistas de
nuestra vocación aplicadas a la realidad que nos rodea. En otras palabras, el
sueño es cómo aspiramos servir a través de nuestra vocación.
El sueño nos lleva a la siguiente
pista: la visión. El sueño es algo ideal y lejano que nos inspira y nos conecta
con nuestro propósito. Galeano dice: “para qué sirven las utopías – si no las podemos
alcanzar – para eso mismo: para caminar.
La visión por el contrario es la
imagen clara y acabada de nuestro sueño. Es el lugar exacto, el tiempo exacto y
las personas que van a ser impactadas por mi sueño. La visión se puede tocar y
se puede llevar a planes concretos.
Es de esta manera como
construimos un puente hacia nuestro propósito. Pero, como la vida no es una
línea recta, este mapa, este camino que hemos trazado hacia él, puede y de
hecho va cambiando durante todo el proceso. Colmándonos de nuevas y ricas
experiencias.
Estas experiencias nos conducirán
sin duda a una vida plena y llena de realizaciones personales que transformarán
de una manera positiva la vida de los seres con los que entremos en contacto.
Busca tu propósito en la vida, vive tus sueños.

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