lunes, 13 de enero de 2014

Cambia tu mente y cambiarán tus resultados 3: Los prejuicios sobre la gente

Por Juan Dionicio Tavárez

El network marketing es una escuela de liderazgo. Tengo una opinión muy particular: así como la industria de manufactura influyó introduciendo los conceptos de calidad y estandarización en prácticamente todas las actividades y productivas, el network marketing terminará por ser el lugar donde se fragüe el liderazgo del futuro. Las primeras semillas de una nueva generación con principios y valores orientada a resultados.

El punto es que las estructuras de nuestros negocios no están constituidas por un producto o por máquinas, están compuestas de gente, de voluntades y para conducir a la gente a través del camino del mercadeo en red hay que desarrollar las habilidades de liderazgo y reconocer el verdadero valor de las personas.

El ser humano tiene un valor intrínseco, independiente de cualquier condición de status material, nivel cultural, actitudes, conductas, opiniones, ideología, fe o nacionalidad. Este valor lo hace dueño de su capacidad de evaluar y tomar la mejor decisión para su futuro. Muchos, cuando nos iniciamos en esta industria, queremos evaluar nuestros resultados en base a la gente con quien hemos hablado y comenzamos a etiquetar a todos: “no tiene visión”, “no está comprometido con su futuro”, “no tiene potencial”, “no tiene seguridad en sí mismo”, “que pena que no lo ve”, etc.

Y lamentablemente, no nos damos cuenta que somos nosotros, al momento de acercarnos a los demás quienes activamos los mecanismos de prejuicio que nos motivan a considerar a una persona buena o mala para el negocio.

Ser profesional en network marketing implica trascender los prejuicios personales valorando a cada ser humano como lo que es: un ser único e irrepetible tan valioso como la vida misma y capaz de desarrollar su potencial a niveles insospechados. Por lo tanto, de manera imparcial presentamos nuestra oportunidad tratando de identificar, no la manera en que podemos convencerle, sino la manera en que podemos servir a sus necesidades actuales y futuras a través de nuestra empresa.


El no juzgar nos ayuda a mantener relaciones sanas y estables con la gente que terminará por convertirse en la materia prima para una red bien fundamentada, orientada al crecimiento personal y organizacional y sobre todo productiva para todos sus miembros.

1 comentario:

  1. Muy buen punto. A veces somos nosotros mismos que nos autosaboteamos pensando cosas que no son.

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