Por Juan Dionicio
Tavarez
Todos hemos sufrido un jefe. Desde
pequeños nos hemos visto bajo una estructura organizacional en forma de
pirámide en la cual hay una persona que ordena lo que hay que hacer y nosotros
sólo obedecemos.
Es por eso que al momento de
iniciarnos en un proyecto de network marketing, nos cuesta aceptar que somos todos iguales. Que no hay jefes y
que cada uno es dueño de su negocio.
A los que han sido jefes les
cuesta entender que las personas que afilian no son sus empleados y a los que
han sido empleados se les hace difícil no ver a los líderes con mayor rango
como sus jefes.
Todo está entonces en nuestro
cerebro y de hecho la lucha que
libraremos de ahí en adelante es con nuestros pensamientos, nuestra forma
de ver la vida y a las personas. Nuestro éxito depende de esto, no podemos
tenerlo si seguimos viendo a la gente como una estadística o basados en lo que
tienen o hacen.
Entonces, ¿este barco no tiene capitán?
Por supuesto que sí, los líderes
en base a sus resultados van trazando estrategias y mostrando el camino para
que los que acaban de llegar libren más rápido los obstáculos que van a
enfrentar. Pero existe la libertad, cada quien decide el camino que va a
escoger, respetando a la vez la libertad de los demás y salvaguardando la
integridad del equipo.
Es de esta manera que se va
construyendo bienestar para todos, con una jerarquía clara pero con la
posibilidad de que todos, si a si lo deseamos y trabajamos para ello, podemos
llegar a cumplir cada vez metas más altas.
En el network marketing es el liderazgo basado en valores y principios
lo que da la autoridad y esta autoridad trae los resultados financieros que
reforzarán aún más tu liderazgo para convertirte en un ser humano de influencia
y contribución social que deje un legado, una huella a su paso.

Así es. Es difícil de asimilar la no existente relación jefe-empleado porque rompe con la rutina
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